
|
Lo que Dijo
Dios de toda gloria ilumina la oscuridad de mi corazón y dame, Señor, una fe correcta, y precisa esperanza, un perfecta caridad, sentido de conocimiento, para que pueda cumplir tu santo y verdadero mandamiento.
Como era su mundo
San Francisco vivió una época de castillos y caballeros, cruzadas e imperios. El fue inspirado por historias y canciones sobre romances y aventuras. Actores itinerantes llamados trovadores cantaban y recitaban sus historias en las plazas o en las casas de los ricos. Estas presentaciones eran la mejor forma de escuchar y trasmitir las historias. Los libros eran raros porque debían ser copiados a manos. Muchas personas no sabían leer.
La mayoría de las personas vivían bajo la protección de un Señor quien vivía en un gran castillo cerca. No era común que las personas se mudaran del pueblo donde habían nacido. Durante ese tiempo, sin embargo, los señores cristianos de Europa estaban preparando ejércitos para pelear en las cruzadas. Su fin era reconquistar la Tierra Santa en manos de fuerzas no cristianas. Como resultado de esas guerras, la gente en Europa fue expuesta a las culturas y costumbres asiáticas. Los cruzados trajeron sedas y especias -- ambas cosas nuevas para Europa. También aprendieron nuevas formas de arte y prácticas médicas.
Quine fue
San Francisco era hijo de un noble mercader de tejidos llamado Pietro Bernadone y su esposa Pica. El creció en el pueblo de Asís en las montañas de Italia. Francisco amaba la vida y tenía muchos amigos. Sus padres estaban orgullosos de tener un hijo querido por todos. Ellos se aseguraban de que tuviera todo lo que quería.
Para Francisco esto no era suficiente. El quería dar su vida por causas nobles. A los 20 años decidió unirse a la armada. Eso tampoco lo satisfizo, así que tomó una dirección muy diferente. Empezó a hacer obras de caridad. Visitó hospitales, cuidó de los que no tenían quien cuidara de ellos y dio dinero y ropa a los mendigos. Un día mientras rezaba en la deteriorada iglesia de San Damiano escuchó una voz retándolo a reconstruir la Iglesia. Al principio Francisco pensó que la voz se refería al edificio, el cual necesitaba reparaciones. Tomó ropa de los almacenes de su padre y la vendió para obtener dinero para comprar materiales de construcción. Su padre estaba apenado por el cambio de Francisco y le pidió devolverle el dinero. Pietro Bernadone apeló al obispo para que hablara con su hijo. El obispo le explicó amablemente a Francisco que no podía servir a Dios tomando lo que no le pertenecía. Francisco se dio cuenta de que el mejor regalo que podía dar a Dios no eran las posesiones sino el don de su vida.
Francisco se vistió con ropa vieja y viajó por los campos haciendo labores manuales y ayudando a los pobres. Se negó a tener posesiones para así recordar el amor de Dios por todas las cosas que él había creado. Francisco tenía un gran respeto por la naturaleza y los animales. El compuso un himno de alabanza a la creación. Muchos de sus amigos, que habían compartido su previa extravagante vida ahora eran atraídos por el entusiasmo de la simple forma de vida de Francisco. Una joven llamada Clara le pidió a Francisco que la ayudara a empezar una comunidad de mujeres que querían vivir la dramática pobreza de Francisco y sus hermanos.
Cerca del final de su vida, Francisco se enfermó gravemente y sufrió mucho. Sin embargo, no protestó, no quería que sus hermanos lo trataran en forma diferente porque estuviera enfermo. Usó su sufrimiento para acercarse a Cristo.
Murió rodeado de sus hermanos quienes cantaron el famoso cántico que había escrito alabando a la creación.
Lo que significa para nosotros
Francisco aprendió que para servir a Dios no es necesario hacer grandes cosas. Podemos servir a Dios siendo agradecidos de las buenas cosas que nos ha dado. Igual que Francisco, debemos buscar formas de usar nuestros talentos sirviendo a Dios y a los demás. Francisco se dio cuenta de que el mejor regalo que podemos dar a Dios es el regalo de nosotros mismos.
Actividad para cursos intermedios
Actividad para cursos primarios
|