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Agosto 27 del 2008











Así como creció Jesús "en edad sabiduría y gracia", (Lucas 2:52) así también crecen nuestros niños.


La en los niños de Kindergarten

Los niños de kindergarten están abiertos a nuevas experiencias. Ellos están llenos de curiosidad y se maravillan, lo que les ayuda a estar receptivos a aprender sobre la creación de Dios. Los niños de esta edad empiezan a desarrollar una relación con Dios y están empezando a crecer en entendimiento de quienes son en relación con Dios y los demás. Pueden darse cuenta de que compartir su amor puede ser un gozo pero también un reto.


La en los niños de primer curso

Los niños en primer curso son curiosos, espontáneos y energéticos. Creen que Dios está cerca de ellos. A esta edad aprenden la fe participando activamente en experiencias sensoriales: visitando la iglesia de la parroquia, diseñando cruces, santiguándose con agua bendita, haciendo cosas con otros. Pueden responder al amor de Jesús respetando a Dios, a ellos mismos y a los demás.


La en los niños de segundo curso

Este es un año de gran entusiasmo en la vida de los niños. Muchos se están preparando para celebrar la primera comunión y la primera reconciliación. Tienen curiosidad por lo que pasa en la misa y desean participar plenamente en ella. A esta edad su habilidad de compartir ha aumentado y les gusta escuchar historias sobre las formas de amar y respetar a los demás.


La en los niños de tercer curso

En este año a los niños se les presenta el concepto de Iglesia como una comunidad en la parroquia y en el mundo y su papel en ella. Al desarrollar su conciencia y habilidades, tienen el deseo de unirse a otros en la liturgia, la oración, las lecturas bíblicas y llegar a los necesitados. Crecen pensando que las habilidades los ayudan a entender mejor las razones detrás de las creencias y prácticas de nuestra Iglesia.


La en los niños de cuarto curso

Los niños en cuarto curso, típicamente desarrollan su autoestima, la interacción social y el interés en el mundo en general. Les gusta unirse a grupos y equipos, así llevan su perspectiva realista a la necesidad humana por reglas y normas. A su nivel, están listos para apreciar los Diez Mandamientos, las Bienaventuranzas y las enseñanzas de Jesús. Con el apoyo de los adultos interesados, pueden estar listos para llegar a otros sirviéndoles responsablemente.


La en los niños de quinto curso

A los niños de quinto curso se les pedirá enlazar su habilidad de crecimiento para pensar abstractamente con el significado de los sacramentos como signos del amor de Dios. Su preocupación innata por la lealtad les ayuda a entender que el amor de Dios, por todos los medios y trabajos por la justicia y la paz, es vital. Son sensibles a los valores de su grupo, esto es importante para reforzar, con palabras y ejemplos, nuestra solidaridad como católicos.


La en los niños de sexto curso

Como pre-adolescentes, los estudiantes de sexto curso no son niños ni adolescentes. Necesitan la aceptación de sus compañeros y la aprobación y dirección de los adultos. Su fe en Dios está dirigida mayormente por la razón en vez de por la emoción. Aun así, la Escritura, la liturgia, la oración, las historias bíblicas, los dramas, la música y la poesía son formas esenciales de lograr la profundidad de esta relación. Por medio de la relación con jóvenes y adultos pueden estar abiertos a "hacer una diferencia" Tomando decisiones responsables por la bondad y la justicia.




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